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La importancia del deporte en la educación infantil

Hoy abro con un nuevo articulo en el que trataremos la importancia que tiene el deporte entre los menores. A ver si os gusta.

La educación infantil permite la formación de los primeros rasgos de la personalidad de nuestros niños y niñas. Por ello, en estos primeros años de sus vidas debemos inculcarles un estilo de vida saludable basado en el deporte.

El deporte no es solo una vía para que los pequeños estén físicamente sanos, sino que además de esto, les ayuda a formarse como personas. El deporte les brinda la posibilidad de abrirse a los demás y compartir su experiencia con otros niños.

Por tanto, mediante el deporte los niños llegan a ser más comunicativos y a entablar amistades más fácilmente que los que no practican ningún deporte.

El deporte durante la educación infantil debemos presentarla como un juego, como una manera de pasarlo bien en compañía de otros niños. Los niños necesitan quemar toda esa energía que tienen para sentirse bien, y el deporte es la clave para conseguir ese bienestar.

Por otra parte, los niños tienen la necesidad de sentirse como integrantes y parte importante de un grupo y el deporte va a propiciar esto. Pertenecer a un equipo hace que el niño se sienta importante, ya que sabe que su participación es fundamental para la consecución de la actividad.

No menos importantes son las normas para vivir en sociedad y los valores que los niños pueden adquirir practicando deporte. Entre estas normas y valores se encuentran: el compañerismo, la constancia, la organización y la puntualidad, entre otros. Todos estos rasgos formarán parte de la personalidad de los niños y niñas que practican algún deporte haciéndoles crecer como personas.

Sin embargo, aunque en la educación infantil el deporte es fundamental para la formación de los pequeños, son los padres los que suelen enfocar esta actividad erróneamente.

Los niños deben hacer deporte para adquirir valores, formarse como personas y crecer sanos, pero no para que el grado de exigencia impuesto por parte de los padres pueda llegar a agobiar a los pequeños, hasta el punto de querer abandonar la actividad.

En las competiciones debe ser secundario ganar o perder, los niños tienen que ver el deporte como un juego, y no importa perder porque lo importante es poder participar en la actividad en compañía de los otros niños.

Algunos padres asfixian las ganas de diversión de sus hijos con su afán de que estos lleguen a ser importantes deportistas. De esta manera no les dejan pasarlo bien y acaban obteniendo el efecto contrario, es decir, el niño no querrá realizar esta actividad porque siente que decepciona a sus padres cuando no gana.