vacunas en la educacion infantil

Principales peligros para la salud de los niños

Si hace días hablábamos de la importancia del deporte en la educación infantil, hoy hablaremos de los peligros para la salud de los niños.

La salud de los niños debe ser observada y cuidada desde, a mi ver, tres aspectos de vital importancia para el correcto desarrollo del menor: Físico, Psíquico y emocional.

Los tres campos forman un círculo cerrado que indica que la plena salud en cada uno de ellos favorece automáticamente, la salud del siguiente.

Físico:

En el aspecto físico, los mayores riesgos para la salud de los niños son siempre los malos hábitos alimenticios o de higiene y en menor medida, pero no por ello menos importante los hábitos de actividad física. Cuando le doy una menor importancia a la actividad física no se debe a que la considere menos importante, sino porque la propia energía de los niños hace que dicha actividad sea ya parte de ellos; en caso contrario debemos favorecer dicha actividad con la práctica de deporte.

Los hábitos alimenticios recaen sobre los adultos de su entorno más cercano que habrán de ser los encargados de que el menor reciba los alimentos en la cantidad y variedad necesaria para su correcta alimentación. Seremos esos mismos adultos, así mismo, los que inculquemos y favorezcamos sus hábitos de higiene, la constancia los convertirá en rutina, haciendo que el niño los asimile con normalidad y se habitué a ellos cotidianamente.

Para finalizar este campo debo recordar también la importancia del control de salud por parte de profesionales, con el cumplimiento del calendario de vacunas que minimicen el riesgo de enfermedades. Por ejemplo, hablamos de la Diabetes infantil en este post.

Psíquico:

Este campo es complejo en sí mismo, pues existen infinidad de factores que influyen en él. La educación, debemos garantizar una correcta educación del menor que garantice, tanto sus conocimientos como sus valores, forjando su integración social. La correcta salud de los niños pasa por una necesaria socialización del menor y su entorno. Para ello es necesario que respetemos sus necesidades de juego, relacionarse con más niños, que atendamos y demos respuesta a sus curiosidades con las explicaciones necesarias en cada momento, adaptadas a su edad y capacidad de comprensión. Debemos tener siempre presente que aún siendo sus guías y referentes es necesario desarrollar la identidad y el carácter del menor.

Emocional:

Para la correcta salud emocional, es necesario que se sientan queridos y protegidos, pero siempre en su justa medida, la sobreprotección genera graves riesgos de anulación y dependencia que en algunos casos pueden desembocar en episodios agresivos como forma de rebelarse. Debemos desarrollar en el menor el convencimiento de que sus círculos más cercanos (familia y amistades) serán los encargados de cubrir sus necesidades afectivas a lo largo de su vida. La reciprocidad fluye de forma natural en el niño de forma que da aquello que recibe, por tanto, un ambiente amoroso y seguro, garantiza la seguridad en sus futuras relaciones.